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10 PUNTOS CLAVES PARA CONSTRUIR UNA BUENA RELACIÓN CON TU PERRO

Un aspecto fundamental de la relación o amistad con nuestro perro, es el vínculo. El vínculo afectivo es un punto clave junto con el respeto y la confianza para construir una adecuada relación entre ambos.

Construir una buena relación no es sencillo ya que  humanos y perros tenemos distintas formas de expresarnos, lo que da pie a errores de comunicación que llevan a nuestros perros a no entender lo que queremos de ellos.

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De forma inconsciente reforzamos conductas que no nos gustan y otras veces las castigamos,  en otros momentos castigamos conductas que son naturales para nuestro amigo sin ofrecerle una conducta alternativa permitida, o bien le pedimos algo con nuestra voz y con nuestro cuerpo le estamos transmitiendo otra información, poco a poco sin quererlo  debido a la comunicación deficiente vamos deteriorando  la relación.

El motivo más frecuente de problemas en la convivencia con nuestros perros surge de una relación negativa y errática, derivada de una inadecuada  comunicación. Estos problemas de comportamiento  son difíciles de solucionar  sino se abordan desde la perspectiva adecuada, la solución depende del cambio de actitud por parte del propietario.

Este no es un problema al que hacer frente desde el adiestramiento, sino desde un proceso diferente como es la construcción de una relación sólida y correcta. De hecho, un perro puede estar relativamente bien adiestrado en cuanto a realizar un repertorio de comandos pero mantener una relación deficiente con su dueño y durante un paseo estar  interesado en cualquier estímulo antes que en su guía.

Por otro lado existen perros que no dan ningún problema a su propietario y mantienen con él una relación mutuamente satisfactoria,  exenta de problemas por falta de control, a pesar de no saber ejecutar ninguna orden en concreto.

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EDUCAR INCLUYE ADIESTRAR, PERO NO A LA INVERSA.

La construcción de una buena relación y el adiestramiento son dos aspectos distintos, cada uno de ellos es importante pero no deben confundirse. El trabajo de adiestramiento tiene como objetivo enseñar y entrenar una serie de comandos y además sirve para que el propietario aprenda a comunicarse con su perro a través de la enseñanza.

El adiestramiento es  necesario para obtener un buen nivel de obediencia sobre el perro en determinadas situaciones, pero la capacidad de un dueño para controlar y comunicarse con su  perro en dichas circunstancias depende del tipo de relación que tenga con él.

Entender las señales que muestra el perro, anticiparte en su reacción, cambiar la motivación de la conducta del perro, mantener al perro conectado,  que tanto perro como dueño tengan la confianza de que toda solución surge de la cohesión y coordinación de ambos SÓLO se consigue al establecer  un vínculo sólido.

El vínculo  se construye  en el día a día y una vez creado debe cuidarse a lo largo del tiempo.  

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De lo contrario al igual que ocurre con cualquier amistad o relación personal, si el vínculo se rompe o se distancia la relación se verá afectada.

Los programas de adiestramiento no cumplirán las expectativas,  si el propietario no se esfuerza en construir  y cuidar el vínculo con su amigo de cuatro patas, es esencial para conseguir un perro motivado por el adiestramiento, conectado con su guía en casa, en los paseos y en cualquier lugar o situación.

En la actualidad, hablamos de relaciones tóxicas entre personas, como evitarlas, como hacer que no nos afecten, como establecer relaciones positivas con las personas sabiendo que es la base del éxito emocional en el ámbito laboral y personal. Pues tratemos de no tener una relación tóxica con nuestro perro,  sino una relación positiva que ayude a mantener el bienestar emocional de ambas partes.

10 Puntos clave para conseguir una relación positiva y un vínculo afectivo sano con un perro.

1. Debes comunicarte de forma COHERENTE con tu perro. La voz y la expresión corporal deben expresar la misma intención. Si grito “quieto, no tires” pero mi cuerpo sigue el movimiento detrás de la correa no soy coherente.

2.  Debes comunicarte de forma CONSISTENTE con tu perro. Siempre que presente una conducta debes dar la misma respuesta.  Si salta sobre ti para saludarte y a veces le recompensas (vas con ropa de perros) y otras le castigas con un grito y empujón (vas con traje), no estás siendo consistente y esto destruye la confianza y seguridad del perro hacia ti y por tanto deteriora el vínculo.

3. Establece una relación afectiva sana. Muchas caricias son necesarias para forjar el vínculo pero hay que dosificarlas. Pensar que a todos nos pueden llegar a agobiar el exceso de atenciones y mimos.  Intenta marcar pocas reglas (sólo las que necesites para una convivencia adecuada), todos los miembros de la familia las tienen que tener claras y todos ser firmes en su cumplimiento.

4. Pasea con tu perro, nunca sustituyas un buen paseo por otro modo de interacción. Caminar en grupo es el modo mediante el cual  los cánidos  establecen un vínculo afiliativo, para ellos significa potenciar la cohesión y coordinación del grupo.

5.  Suéltalo en entornos seguros (sin peligro de coches ni otros),  pasea con él y deja que explore y olfatee.  Si desconecta y pasa de tí, escóndete. Te buscará en cuanto sea consciente de que no le sigues, le estarás enseñando a ir siempre pendiente de ti.

6. No te limites a ponerle la correa o agarrarlo sólo cuando le vas a poner fin al  paseo. Practica y premia la llamada, que se te acerque en numerosas ocasiones, sujétalo del collar ligeramente mientras lo premias y permítele seguir suelto.

7.  Juega con tu perro. Con todos los recursos que se te ocurran: pelota, mordedor, botella de plástico, nieve, piñas… Juega con él en casa y en la calle. La clave es que el juego siempre lo INICIAS TÚ Y SE ACABA CUANDO TÚ QUIERES.  Conoce las preferencias de tu perro y aprende a utilizarlas para mantenerle siempre motivado.

Enriquece el tiempo que debe pasar solo, déjalo con juguetes rellenables de comida estarás proporcionando a tu perro las herramientas para gestionar el tiempo de soledad. De esta manera no escogerá con que entretenerse y todas tus pertenencias estarán intactas.

8. Contrólate.  Cuida el tono de voz, la velocidad y el énfasis en las palabras que diriges a tu perro, con ello le transmites un mensaje, más allá de la palabra expresada.  Si quieres que se siente y este tranquilo, no le digas SIT cinco veces seguidas con impaciencia porque no lo ha ejecutado a la primera porque tu impaciencia le contagia al perro nerviosismo justo lo contrario que buscas en él.

Entrega los premios de comida como refuerzo a todas las actitudes y comportamientos que quieres que tu perro repita, de esta forma estarás estableciendo una correcta comunicación. Contrólate, no entregues premios de forma gratuita y sin justificación porque así es cuestión de tiempo que tu perro acabe exigiendo con saltos o ladridos que le des una “chuche”.

9. Ignórale cuando muestre comportamientos de demanda de atención, como pedir comida en la mesa, ladrar para que juegues con él….ante este tipo de actitudes si acabas jugando para que se calle o le acabas gritando para que te deje…tu perro habrá conseguido satisfacer su motivación que era que le hicieras caso.

10.  Genera asociaciones positivas, en situaciones que le resulten poco agradables con estímulos que le gustan. Por ejemplo, premia siempre que le pongas la correa después de tenerlo suelto, premia que se muestre tranquilo durante el baño, el cepillado, la visita al veterinario. No apliques este principio ante situaciones de miedo, premiar sus conductas miedosas no le va ayudar a superar la situación, en estos casos si tu perro confía en ti y hay un buen vínculo si  permaneces tranquilo le ayudarás a superar sus miedos.

Nunca le obligues a superar sus miedos esto romperá la relación de confianza entre ambos. (En casos de miedo o agresividad, busca ayuda profesional).